De los yesos a la percusión

De los yesos a la percusión
  • Joaquín Leyva es uno de pocos constructores del udú o tinaja para el flamenco

Sus instrumentos de percusión acompañan a grandes del flamenco como Vicente Amigo o Miguel Poveda

El viaje de Joaquín Leyva ha sido del yeso al flamenco. Leyva se ha convertido en un constructor de instrumentos a través de su afición al flamenco. Profesional de los yesos, la escayola o los proyectados, ha decidido dar un giro a su profesión para convertirse en un luthier de instrumentos flamencos, "ahora mismo es una afición, pero quiero dedicarme a esto", dice, e incluso ha creado su propia marca, Caña Percusión.

Aficionado al flamenco desde la cuna, "porque somos andaluces y lo normal es que nos guste el flamenco", aclara. Aunque no ha sido un habitual de los escenarios, suele acompañar a la percusión al guitarrista accitano, Juan Carlos Guadix. Y de ahí, a fabricar cajones y udús, un nuevo instrumento venido de áfrica y que ya está presente en las tres cuartas partes de las composiciones flamencas más actuales.

Pese a que no se dedica profesionalmente a ello, ha conseguido a través del cantaor Rafael de Utrera contactos con algunos de los percusionistas más importantes de los carteles actuales del mundo del flamenco. Paquito González, percusionista de Vicente Amigo y Miguel Poveda, Carlos Merino, que habitualmente acompaña a Pitingo o 'Cepillo', percusionista de Gerardo Núñez, son algunos de los nombres más célebres que suelen usar sus instrumentos, ya sean cajones o udú.

Sus instrumentos también se han podido disfrutar en la exposición que el percusionista brasileño Rubem Dantas realizó con motivo del 30 aniversario de la introducción del cajón en el mundo del flamenco. Junto a Rafael de Utrera, uno de sus grandes amigos, también ha logrado encontrar lugar donde exponer sus instrumentos para el disfrute de los aficionados del flamenco.

El éxito del cajón en el panorama flamenco se debe a su similitud con el taconeo y donde el agudo se aproxima al tacón y el grave a la puntera y esta es la razón por la que "aunque lo trajesen de Perú, parece que siempre lo hubiese llevado el flamenco", añade el constructor.

La ciencia del cajón incluye su construcción con contrachapado de abedul y para redondear el sonido se le suele añadir un bordón de tambor o de guitarra, aunque hay modelos a los que incluso se les añade cascabeles.

El udú, el otro instrumento que fabrica Leyva, está llamado a convertirse en algo tan popular como el cajón sobre los escenarios. Casi las tres cuartas partes de las nuevas composiciones flamencas lo incluyen, lo que hace que Joaquín se sitúe en un buen lugar de partida. Tan popular es que ha sido rebautizado por los flamencos como tinajas.

Llegar hasta dar "con el punto" ha sido una larga tarea de investigación desde que lo oyese de fondo en una canción. El udú tiene una parte cerámica para lo que se ayuda del artesano local Juan Gabarrón siguiendo las indicaciones de Joaquín.