El Hospital Real de la Caridad de Guadix atendió a enfermos de tuberculosis, transeúntes y embarazadas. / Torcuato Fandila

La múltiple atención del Hospital Real de Guadix a lo largo de los siglos

Creado en la segunda mitad del siglo XVII, la exposición muestra la función y los materiales utilizados en su interior

SANDRA MARTÍNEZ Guadix

Justo en frente de la fachada principal de la Catedral de Guadix, se ubican unas escaleras de bajos peldaños que conducen al Hospital Real de la Caridad del municipio accitano, el cual expone cómo fue el centro médico desde su creación en el siglo XVII hasta finales del siglo XX y la gran cantidad de enfermos, necesitados y embarazadas que en él se atendió.

Vendajes, agujas, ampollas de suero o camillas de metal originales de la época adornan los rincones de esta especie de museo que recrea a la perfección cómo era el Hospital ubicado en el importante cruce de caminos que ya por entonces conformaba Guadix. Se configuró como un centro religioso que trataba a los enfermos en cuerpo y alma y también proporcionaba una alimentación hasta a 2.000 personas diarias.

«Es un lugar precioso que muestra a la perfección los detalles del hospital de entonces», afirma uno de los visitantes que se encuentra en el lugar.

Las primeras monjas llegaron al hospital en el año 1900 para hacer la función de enfermeras. Entre sus muros se conserva una gran imagen de la Hermana María, que fue la última monja en morir de todas las que atendieron a los necesitados en dicho lugar. Fueron estas religiosas las que precisamente se dieron cuenta de que en el centro médico no se atendía a los enfermos de tuberculosis, por lo que, a pesar del riesgo de contagio, establecieron una planta para estos, a los que ayudaban a morir. Irónicamente, este hospital para pobres, fue uno de los pocos que contaba con quirófano para las intervenciones, lo que hizo que acudieran personas de toda clase.

Cuidado a los expósitos

Aquí se dio también atención a los transeúntes o las embarazadas. Con una población que probablemente duplicaba a la actual, las mujeres de la comarca acudían a este Hospital a dar a luz. Los llantos de los niños llenaban los pasillos del lugar. Los 'expósitos' eran los recién nacidos expuestos, que habían sido abandonados y estaban sometidos a un exposición. Estos eran niños nacidos por violaciones, fuera del matrimonio o huérfanos de padre. El Hospital Real de la Caridad de Guadix tenía bajo su tutela también a los recién nacidos abandonados desde que se fundó en 1492 y fue a partir de 1553, cuando por orden del obispo Martín Pérez, se determinó que debía acoger los cuidados de los niños que llegasen hasta sus puertas. Diversas amas de cría se encargaban de amamantarlos y posteriormente de su alimentación y cuidado hasta que cumplían siete años, cuando los niños iban al colegio y las niñas se ponían al servicio de las familias pudientes.

Con todo tipo de plantas que cuelgan del techo y diversos recipientes de lata de la época se encuentra decorado una especie de laboratorio donde trabajaba el boticario. De este modo, la persona conocedora de los remedios adecuados para cada dolencia preparaba y anotaba en un libro, de forma íntima y privada, la evolución y el efecto de los medicamentos sobre los pacientes.

El lugar del boticario

En 1924, el Ayuntamiento de Guadix solicitó instalar en el Hospital Real una Casa del Socorro con la condición de que este mantuviese una autonomía en sus servicios y personal, así como que el ayuntamiento del municipio accitano proporcionase material para las curas, medicinal, así como quirúrgico. Las casas de socorro eran primitivamente establecimientos de beneficencia destinados a acoger a los huérfanos y otros desamparados. Más tarde se le daría ese mismo título a los centros sanitarios de atención primaria. Esto se mantuvo hasta 1971, cuando trasladó su nueva sede a la Carretera de Almería.