Lorenzo y su mujer se ocupan del mantenimiento y la limpieza. / ALFREDO AGUILAR

Un laberinto de nenúfares a las afueras de Guadix

El vivero contiene cerca de 80 ejemplares diferentes que se venden por distintas partes de España

SANDRA MARTÍNEZ Guadix

La primera vez que Lorenzo vio un nenúfar fue en los jardines de la Alhambra, tenía solo nueve años y quedó maravillado. «Reconozco que me enamoré al instante de esta planta», afirma con un peculiar acento que se debe a que nació en Suiza, aunque ha pasado por distintos países de Europa, entre ellos, Alemania, donde aumentó su pasión por la tradición de nenúfares que allí hay.

Un camino de tierra conduce al conjunto de estanques llenos de todo tipo de plantas acuáticas de la familia de las ninfeáceas que hoy día tiene Lorenzo, pero que empezó estando compuesto por apenas cuatro embalses de un aficionado. Se disponen de tal forma y hay tantas que la imagen que provocan se asemeja a la de un laberinto de nenúfares que, poco a poco, van abriendo sus flores, porque la mayoría se cierran por la noche.

En el mismo terreno en el que trabaja se encuentra su casa, construida con madera. Un estanque propio con una pequeña fuente y un sinfín de plantas y árboles envuelven el lugar y rodean las pequeñas piscinas donde Lorenzo ubica los nenúfares. El sonido el agua cayendo rompe el silencio. Algunos de ellos abren sus flores de día y otros de noche. Los hay de casi todos los colores. Blancos, violetas, amarillos o fucsias. Pero es el verde en sus distintos tonos el que más abunda.

Nenúfares a las afueras de Guadix. / ALFREDO AGUILAR

Hace quince años compró una finca a las afueras de Guadix y, hace seis, inició su negocio. «Cuando instalé mi primer estanque, me di cuenta de que no había por la zona ningún lugar donde comprar nenúfares, así que decidí montar este proyecto junto a mi mujer. Al principio nos costó despegar, fue un desastre. La gente no conocía este mundo y no había mercado», explica.

Además, cuenta que su vivero fue uno de los pocos que experimentó un gran crecimiento durante los meses de confinamiento y la pandemia, pues el hecho de que la gente pasara más tiempo en sus casas, hizo que se volcarán más en la decoración y el cuidado de los jardines. Sin embargo, asegura que, desde que se han abierto los bares y locales de ocio, su venta ha disminuido. «Parece una tontería, pero cuando la gente no podía gastar en ese ámbito, invertía el dinero en otros proyectos, como es el caso del cuidado de algunos espacios de casa y los jardines», reflexiona entre risas.

Procedimiento de trabajo

Para su cría, divide los ejemplares que posee con el objetivo de obtener plantas nuevas que puedan crecer y ser vendidas al año siguiente. Las primeras con las que trabajó procedían de una colección privada, mientras que otras las fue comprando en Alemania. Esto hace que al principio contase con solo cuatro estanques y hoy en día tenga más de 80. «Seguimos trabajando con el objetivo de establecer más estanques y nuevas especies de nenúfares», añade. Además, ellos mismos crean ejemplares propios estableciendo cruces de algunas especies que poseen.

«Al principio nos costó despegar, fue un desastre. La gente no conocía este mundo y no había mercado»

El mantenimiento se basa en la recogida y la limpieza de las hojas y las ramas secas, algo que hace que en plena temporada tengan una gran cantidad de trabajo. Sus compradores son principalmente particulares aunque trabajan con dos mayoristas a los que hacen un envío de grandes dimensiones solo una vez al año para mantener así la calidad del producto y no desarrollar una producción a gran escala. «Tenemos compradores sobre todo de Valencia, Barcelona, Málaga y el norte de España, aunque también otros de Portugal. Para el envío, los preparamos de forma cuidadosa con un plástico y una caja y con compañías de reparto de mercancías que aseguran la llegada del producto en buen estado».

Desde 20 euros

Explica que la gente suele comprar los más económicos, que cuestan alrededor de 20 euros, aunque también tiene ejemplares cuyo precio se eleva hasta los 150 euros. «Hay quienes tienen colecciones y prefieren comprar ejemplares más selectivos, mientras que otros los quieren para decoración y por ello adquieren nenúfares más asequibles». En mitad de toda esa gran cantidad de especies que posee, se encuentra el 'Detective Erika', un cruce de tropical de color morado que se convierte en el más caro, puesto que fue el campeón de un concurso dos años atrás.

La venta se produce desde el mes de marzo hasta el 1 de septiembre porque durante el invierno es más probable que se muera y el nenúfar pierde parte sus hojas en esa época del año. A pesar del clima seco que caracteriza Guadix, afirma que este es un buen ambiente para los nenúfares y que para el mantenimiento de los tropicales han construido los invernaderos.

Así es como, rodeado de vegetación, Lorenzo se pasa el día con los pies y las manos llenos de barro y tierra, pero como él y su esposa dicen, «cuando tu trabajo te gusta, eso no te supone ninguna molestia». Los dos levantaron este laberinto de estanques de nenúfares de la nada, invirtiendo ahorros personales en lo que de verdad le apasionaba y de lo que hoy día, pueden vivir cómodamente.

«Nadie nos ha regalado nada, esto no se ha creado del dinero obtenido de una herencia. Durante muchos años trabajé en cosas que no me gustaban para llegar aquí, pero al final, cuando tienes ganas y persigues algo, lo consigues. Este es mi mundo», añade.

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