La Junta obliga a Guadix a volver a la fase inicial en la aprobación de su bandera

El organismo afirma que el ayuntamiento del municipio no tuvo en cuenta a las asociaciones culturales e históricas ni a la ciudadanía en el procedimiento

SANDRA MARTÍNEZ

La odisea de contar con una bandera para la ciudad de Guadix se inició en verano de 1996; sin embargo, 25 años después, aún no se ha conseguido contar con ella de forma oficial. La Junta de Andalucía obliga al Ayuntamiento de Guadix a echar para atrás el procedimiento de aprobación de la bandera del municipio porque considera que no han demostrado ni acreditado que el equipo de gobierno haya contado con la participación ciudadana: asociaciones, colectivos y vecinos, un procedimiento que se considera necesario para la proclamación de una bandera representativa de una ciudad.

Asimismo, en el documento que indica que el ayuntamiento debe retroceder al inicio del procedimiento se aclara que «la solicitud no reúne los requisitos exigidos en la ley de símbolos, tratamientos y registro de Entidades Locales de Andalucía», para tener en cuenta tanto a la ciudadanía como a las asociaciones de Patrimonio Histórico, artístico y cultural.

Polémica en torno a la simbología

Algunas de estas asociaciones, como el Grupo Memorialista Zenete y Comarca de Guadix, elaboraron un manifiesto contra los supuestos símbolos franquistas que aparecen en la bandera y declararon que «esto suponía un insulto tanto a las víctimas como a los familiares de la dictadura». Asimismo, indicaron que esto incumplía la Ley de Memoria Histórica de Andalucía.

En este sentido, desde la oposición, el PSOE de Guadix defiende que «una bandera es un símbolo que debe nacer del pueblo, y no sólo de un comisión de «expertos». Por eso, piden un proceso real de participación a través de una consulta popular que permita a los vecinos de Guadix conocer en profundidad la propuesta que se lanzaba desde el Ayuntamiento, y así interiorizar un símbolo que representara el sentimiento colectivo». La proclamación de una bandera que fuese representativa del municipio accitano mostró la necesidad de vincular a historia con el presente de la ciudad y satisfacer de este modo el deseo de una identidad del municipio, pero con la elección de una símbolo que estuviese aprobado por la ciudadanía y los diversos partidos ya que esta solo contó con el apoyo de PP y Ciudadanos, la abstención de Gana Guadix y la oposición de PSOE e Izquierda Unida.

Origen de la proposición de la bandera e historia

La primera vez que se propuso una bandera para la ciudad de Guadix fue en una carta al director para la revista Wadi-as de la mano de Torcuato Fandila hace ahora 25 años. En ella, se defendía la necesidad «acogerse a una agrupación o ideal determinado», que sirviera como unión entre todos los habitantes de esta tierra, por encima de cualquier ideología.

De este modo, se presentaron distintas propuestas sobre los colores que esta debía acoger. Entre ellas, destacó la que incluía el verde, blanco y azul, ya que, al entrar en Guadix desde Baza, ya se ve esta mezcla de tres colores sin mucho esfuerzo: el verde de la vega, el blanco de las cuevas encaladas y de la cara oculta de Sierra Nevada, y el azul del cielo.

Sin embargo, los colores finalmente incluidos en ella fueron el rojo y el blanco, de modo que el carmesí mostraba la fuerza visual que tradicionalmente se ha asociado al pendón del municipio, un color que también está ligado a la dignidad real y que se identificó con el estatus de Guadix como ciudad de realengo, ciudad libre dependiente únicamente del rey.

Por su parte, el blanco se remonta al siglo XI y está asociado al estandarte real almohade de la zona. Asimismo, corresponde a un lenguaje vexilológico que simboliza la paz por excelencia, la honestidad o la libertad.

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