El árbitro del juego limpio

Roberto Baena Herrera, colegiado con más de 25 años de experiencia, se retira esta temporada de los terrenos de juego. Este accitano ha puesto en marcha en campos de fútbol de toda Granada, Murcia y Jaén acciones ejemplarizantes para hacer del fútbol un deporte más formativo entre los aprendices del regate y, sobre todo, entre sus padres

Baena Herrera muestra la tarjeta verde, la amonestación del juego limpio, antes de un partido este pasado fin de semana./IDEAL
Baena Herrera muestra la tarjeta verde, la amonestación del juego limpio, antes de un partido este pasado fin de semana. / IDEAL
CÉSAR GUISADOGRANADA

Roberto es 'Chute' para quienes lo conocen desde la juventud, para quienes peloteaban con él en las placetas de su Guadix, y Baena Herrera para quienes lo conocen vestido con zamarra amarilla y calzón zaíno. Porque a los árbitros se les reconoce por sus dos apellidos. «Esto viene de cuando Franco, y no es broma», aclara, «había un árbitro que se llamaba Francisco Franco y en los periódicos o en la radio se decía después de un partido, 'Francisco Franco mete la pata en Santander' y claro esto ocasionaba un altercado en la prensa, por lo que se instó a los medios de comunicación a que utilizaran otra fórmula para hablar de los árbitros. Y de ahí que sea habitual», explica.

Baena Herrera es profesor y acostumbrado a razonar sobre el verde y en el aula, es capaz de transmitir cada detalle como si acabara de suceder. Accitano, comenzó en la temporada 92/93 como árbitro, pasando por el Colegio granadino, el jienense y también el murciano, ya que en la Región residió durante cinco temporadas, ejerciendo también allí sus mejores años como colegiado.

Y han sido más de veinticinco, por lo que el Comité Andaluz de Árbitros tuvo a bien homenajearlo por una larga, prolífica y ejemplar trayectoria. Y como todo lo que tiene un comienzo, inexorablemente debe tener un final, Baena Herrera se retira. Cumplirá esta temporada los 47 años y por normativa, su delegación está obligada a ofrecerle el cese en su actividad, que siempre ha sido además su pasión.

Porque a Baena Herrera, que ha firmado más de mil actas de partidos en todas las categorías del fútbol base, senior y aficionados, se le recordará en las gradas como el árbitro del juego limpio. Y no es para menos. Ha desarrollado durante su carrera deportiva una labor con docenas de acciones diferentes a fin de hacer del fútbol un deporte ejemplarizante.

El deporte entendido como lo que es, una herramienta para la formación integral del deportista como aprendiz que será hasta que cuelgue las botas. Desde hablarle a los niños y a sus padres de la importancia de la crema solar si van a estar realizando deporte al sol durante unas horas, hasta propiciar el saludo entre padres de ambos equipos, similar al protocolo de la Champions League, para propiciar un acercamiento previo a minutos que suelen traer consigo tensiones inherentes a la rivalidad deportiva. Y pasando por actuaciones cargadas de empatía. Parar y calmar a base de diálogo si hay conato de altercado en la grada. Charla, mucha dosis de palabra y buen gesto para hacer más grande el fútbol de los 'peques'.

Sin faltas

En una ocasión, terminó la primera mitad de un partido de alevines y a Baena Herrera se le ocurrió que debía destacar algo a esos jugadores. «Los reuní en el centro del campo para celebrarles y aplaudirles porque durante los 35 minutos del primer tiempo no habían realizado ni una falta. Les dije, enhorabuena por jugar limpio. Y eso, en el fútbol ya es una noticia, así que no me lo pensé y les dije lo importante que eso es para el deporte», cuenta.

También hace hincapié en una iniciativa que ha desarrollado su hermano, Plácido Baena, sobre la utilización de la crema solar en el deporte base con jugadores en edades tempranas, a fin de combatir el cáncer de piel. Esta iniciativa la comenzó a desarrollar en tierras de Almería, en el Club de Pulpí, y la sigue desarrollando en centros escolares y clubes con los que colabora.

«Al inicio de mis partidos, suelo hablar a los pares sobre esto, y en realidad no es algo habitual, porque nos olvidamos de las muchas horas al sol que pasan los niños a estas edades», comenta.

No obstante, el gran caballo de batalla al que debe hacer frente Baena Herrera continúa siendo la violencia en el fútbol formativo. «Me sigue sorprendiendo cómo en el mundo del fútbol, los padres, que en esto sigue habiendo más dureza entre padres que entre madres, van al partido a ver a sus hijos pensando que los contrarios son casi criminales, y su comportamiento en general no es el más adecuado», dibuja, esbozando «los continuos enfrentamientos verbales entre aficionados al mundo del fútbol base, que rozan lo desagradable y lo incomprensible», abunda. Porque la percepción de este veterano colegiado, es que en el campo de fútbol se instaura una norma no escrita del 'todo vale', sobre todo «entre los más pequeños» y esto «resulta intolerable. No podemos seguir pensando que al entrar al campo de fútbol vale todo lo que pase y que los niños y niñas que empiezan, vean y escuchen toda clase de horribles amenazas y de conductas casi agresivas, amparándose los adultos de en que esto es fútbol, y tengo derecho a insultar», dice. En varias ocasiones, este árbitro con experiencia de sobra en categorías superiores, se ha visto obligado a detener encuentros de chavales por altercados en la grada. Y no ha dudado en hacer que los equipos se retiren a los vestuarios para que allí vuelvan a coger las riendas de sus emociones. Baena Herrera tampoco se ha escondido a la hora de pisar la zona de banquillos y hablar a la cara y de cerca al público para pedir que cesen en sus acciones porque dice, «es algo que altera los nervios de los pequeños, que ven mal comportamiento de sus padres y voces continuas en la grada, haciendo que ellos mismos terminen portándose peor aún durante el partido», rubrica.

Pero, ¿qué herramientas tiene un árbitro en sus manos para batallar contra la violencia en el fútbol base? Más si cabe, a sabiendas de que se le antoja a la entrada al recinto deportivo como uno de los villanos de la película.

«En más de una ocasión he invitado a los familiares a que, uno por uno, participen en el saludo inicial con los jugadores de forma que los niños se dan la mano y detrás están ellos, haciéndose así más visible la realidad, de que todos son iguales, todos son niños queriendo jugar al fútbol y ellos padres, que quieren ver a sus hijos haciendo deporte. Esto hace que los nervios se dispersen mucho más de lo que parece y todo se envuelve en un clima de deportividad sana».

Sin amparo

Y deja el árbitro del juego limpio un legado que podría difuminarse con su marcha. Porque sus acciones han sido siempre motu proprio, sin apoyo ni amparo de federaciones de fútbol o delegaciones de arbitraje. Nacen del corazón de un maestro que educa en el aula y en el campo. Sin más. «Sí se han ensayado estos rituales de saludos entre equipos en otras delegaciones y me parece positivo porque se busca la deportividad antes, durante y después de cada partido», apunta 'Chute'.

Y a destacar el durante. «En muchas ocasiones, cuando el partido lo permite según el marcador y de cómo haya transcurrido el encuentro, siempre llamo a los jugadores de ambos equipos para que se saluden en el campo y para que saluden al público y a sus familiares. Esto rebaja posibles enfados y riñas, propias de este deporte, marchándose con más deportividad a los vestuarios para volver al segundo tiempo».

Porque a veces, no hay individualidades más ejemplarizantes para visibilizar cómo un solo agente puede cambiar el mundo del deporte. Y a mejor.