David Rabelo con sus cabras. / torcuato fandila

Lugros, el rincón donde el desempleo apenas existe

Dedicada principalmente a la agricultura y la ganadería, es la segunda población de la provincia con menos tasa de paro

SANDRA MARTÍNEZ Lugros

Situado en la falda norte de Sierra Nevada sobre una de las colinas del río Alhama, Lugros es el segundo municipio de Granada, por detrás de Cástaras, con menos paro de la provincia. La cantidad de gente desempleada apenas llega al 8% del total.

Con cerca de 350 habitantes, el secreto de los 'lureños' reside en la dedicación a la agricultura y la ganadería, aunque también en los negocios locales, así como la ayuda a domicilio. Otra de sus principales fuentes de ingresos es el turismo, por las visitas al famoso Bosque Encantado, que cada otoño deja maravillados a quienes se adentran en él.

Una explotación de fresas ubicada a las afueras del pueblo da trabajo a buena parte de su población, sobre todo a personas de entre 20 y 35 años. «Elegimos esta opción principalmente por la cercanía a nuestras viviendas y porque por la zona tampoco tenemos muchas más oportunidades», afirma Vanesa, una de las vive del campo. La jornada dura aproximadamente siete horas y se realiza por la mañana, teniendo la temporada alta de junio a diciembre.

David Rabelo lleva toda la vida trabajando como ganadero, otra de las principales ocupaciones en Lugros. Heredó la explotación familiar de caprino hace 20 años; sin embargo, ha asegurado que la demanda ha disminuido en gran medida en los últimos años, lo que hace que haya pasado de tener 700 a 300 cabras.

Los 14 ganaderos que hay en Lugros viven de las vacas, las ovejas y las cabras, pero no auguran un gran futuro a sus negocios por el gran trabajo que implica y las condiciones de las que disponen. «Estamos seguros de que esta generación será la última del pueblo en dedicarse a la ganadería. Esto da para vivir de forma humilde y la gente joven tampoco está interesada en el tema», señala Rabelo. Trabaja desde antes de que sale el sol hasta que se pone para poder salir adelante con sus propios negocios y cuentan que así lo han estado haciendo durante décadas, aunque en los últimos años la situación ha empeorado por el aumento de la burocracia, a pesar del mantenimiento de los precios de los productos que venden.

A este sector primario se le unen los locales de alimentación. A pesar de que son de Benalúa, a más de 19 kilómetros de Lugros, hace cuatro años Marina y David decidieron montar un supermercado en el pueblo porque los que existían fueron cerrados. Anteriormente, se dedicaban a vender el pan que producían por la zona. «Vimos que podía ser una buena oportunidad y decidimos establecernos aquí, ya que no había ningún comercio similar», añaden.

Un par de bares, una panadería y una farmacia se suman a los negocios de Lugros. Por las calles del pueblo pasean algunas mujeres de ayuda a domicilio junto a las personas mayores a las que cuidan. Dependiendo de la época del año, el número de trabajadoras de este ámbito aumenta. Incluso en ocasiones, tienen que acudir algunas de ellas de fuera a Lugros para trabajar.

«Como alcalde, ver que toda la población está trabajando es un orgullo. A veces incluso nos cuesta encontrar gente para las ofertas que hacemos», asegura Agustín Fernández a este periódico. Asimismo, expresa que han desarrollado un proyecto de modernización de los regadíos para el que han tenido que llamar a personas de los pueblos de los alrededores para trabajar, puesto que en Lugros apenas había gente.

Sin embargo, también indica su preocupación por las salidas laborales de la gente joven del pueblo, ya que muchos de ellos carecen de formación y otros de ellos no están interesados en los sectores que actualmente dan más trabajo al pueblo.

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