El castillo de La Calahorra vuelve a posar ante las cámaras

Esta semana finaliza el rodaje en España de 'Inés del Alma Mía' | La adaptación de la novela de Isabel Allende ha traído un ejército de técnicos y actores hasta la comarca accitana

El castillo de La Calahorra vuelve a posar ante las cámaras
Jesús Javier Pérez
JESÚS JAVIER PÉREZGuadix

Se acaba de cumplir medio siglo desde que Claudia Cardinale llegase a la estación de Flagstone en 'Hasta que llegó su hora' (Sergio Leone, 1968) o que los llanos del Marquesado se transformasen en la estepa rusa de 'Doctor Zhivago' (David Lean, 1965).

Estas dos son solo algunas de las escenas que se pueden sacar de la memoria cinematográfica, porque los campos de La Calahorra están sembrados de cine.

Los 700 habitantes de este municipio de la comarca de Guadix viven con ajetreo el mes de septiembre. La actividad frenética de un rodaje vuelve y lo hace en esta ocasión con la serie televisiva 'Inés del Alma Mía', basada en la exitosa novela de Isabel Allende, traducida a más de 30 idiomas. A finales de esta semana el equipo abandona La Calahorra para seguir rodando hasta diciembre en el continente americano.

RTVE, Chilevisión y Boomerang TV coproducen esta adaptación de la novela, que se convertirá en 8 episodios. Se estrenará en abierto en TVE y en Chilevisión y estará disponible en exclusiva en Amazon Prime Video en España, Estados Unidos y Latinoamérica (excepto Chile). En cuanto a presupuesto, es una de las producciones más ambiciosas para televisión: 8 millones de euros dan buena cuenta de de ello.

En La Calahorra ya no se recuerdan rodajes que se alargaran por tanto tiempo. La última producción que entró entre los muros de su castillo fue la poco afortunada adaptación de la novela de Joanot Martorell 'Tirante el Blanco' (Vicente Aranda, 2006). No hay duda de que el castillo-palacio es el actor más veterano del elenco.

Durante estos días la entrada del pueblo se ha convertido en un ir y venir de coches, camiones, furgonetas, autobuses… Cuesta trabajo creer que es necesario mover todo esto para unos minutos de entretenimiento en nuestras pantallas. La presencia de actores, equipo técnico, extras,... se ha extendido casi un mes completo.

Ajenos a los detalles técnicos de la producción, dos conductores de autobús aguardan en las puertas de la Hospedería del Zenete, a los pies del famoso castillo renacentista de la localidad granadina. David Martínez, de Autocares Guadix, comenta que «ojalá hubiese uno de estos todas las semanas», agradecido al trabajo que ha supuesto para sus respectivas empresas de transporte este trajín de subir y bajar al castillo. José Hidalgo, de Autocares Isidoro, no lamenta los ratos muertos que tienen que estar a la espera de un nuevo viaje. Esos ratos ociosos son los momentos en los que los dos conductores aprovechan para usar las cámaras de sus móviles para hacerse una foto con algún actor famoso. Han podido elegir: la protagonista, Elena Rivera ('Cuéntame cómo pasó'), Eduardo Noriega ('Abre los ojos', Alejandro Amenábar, 1997) o Carlos Bardem ('Celda 211', Daniel Monzón, 2011), entre otros muchos.

También los alojamientos de la localidad están de enhorabuena, así como algunos otros de la comarca de Guadix, en los que se aloja parte del reparto. El cine es vida, de mentira, pero vida para un pueblo que agota sus últimos días de verano. «Algo de vidilla nos ha dado», confirma un vecino que mira con curiosidad la puerta del hotel, aunque parece más interesado en los efectos de las lluvias de los últimos días en el campo.

También los extras están de enhorabuena, aunque como decía aquel «si miras a un extra, nunca sabes lo que está pensando». El salón anexo al hotel es el espacio donde se preparan, se visten y desde donde salen cada mañana camino del castillo. Aseguran que el trato está siendo excelente, aunque a veces resulta tedioso repetir una escena, otra y la siguiente. La lluvia no ha sido una ayuda en el comienzo del rodaje.

Alejandro Ramírez agradece que el rodaje esté dejando algún pellizco en los negocios de su pueblo y de la comarca. Todo ello a pesar de los jaleos que a veces provoca en un pueblo de poco menos de 700 habitantes tener como parte de su vecindario a un troupe tan numerosa. La tranquilidad del vecindario no se ha visto casi alterada, al fin y al cabo el rodaje es en el castillo y después de saciar la curiosidad durante los primeros días, se ve como algo normal.

El productor ejecutivo de 'Inés del Alma Mía', Jorge Redondo, reconoce el impacto que una producción de este tipo produce en un pueblo como La Calahorra. En total son 25 días para los preparativos, 15 de rodaje, y unos cuantos más para desmontar decorados y recoger los bártulos antes de seguir con la segunda parte del rodaje, concretamente en América, donde le esperan parajes como los desiertos de Atacama, Santiago de Chile, Valdivia,... y en los que se filmarán los exteriores.

Plató polivalente

El castillo-palacio que mandó construir don Rodrigo Mendoza a principios del siglo XVI se ha convertido en esta ocasión en un polivalente plató múltiple. Prácticamente todos los interiores de la serie están rodados en sus salas. El castillo ha sido dúctil para convertirse en la corte de Pizarro en Cuzco, la Plasencia del siglo XVI, o incluso, el interior de un palacio de una princesa inca. Por su parte, la joya de la corona, el patio renacentista, se adapta a la perfección a la época en la que vivió la protagonista de la serie, Inés Suárez.

No es casual que 'Inés del Alma Mía' tropezase con La Calahorra. El director artístico, Koldo Vallés, ya conocía de su existencia. Vallés, cinco veces nominado a los premios Goya, había estado tentado a usarlo en el rodaje de 'La Conjura del Escorial' (Antonio del Real, 2008), aunque finalmente los escenarios elegidos fueron Úbeda y Baeza. Pero La Calahorra se quedó rondando su cabeza. El castillo le había dado buena espina y fue él quien aconsejó poner rumbo hasta el Marquesado en su búsqueda para esta producción.

Su trabajo ha sido dotar a los espartanos y desnudos salones calahorreños de credibilidad histórica y hacer de ellos una continuación del perfil psicológico de quienes los albergan. En el recreado salón del trono de Pizarro, por ejemplo, los espectadores de la serie verán proyectado todo el afán de grandeza de conquistador, capaz de emular al mismísimo emperador Carlos V. Vestir los muros del palacio no ha sido sencillo, asegura Koldo, quien ha tenido que conjugar las necesidades de la producción con las limitaciones que supone trabajar en un Bien de Interés Cultural.

De momento, y a la espera del estreno, todos los elogios del equipo son para el personaje protagonista, Inés Suárez, y a la actriz que la interpreta, Elena Rivera, y así lo reconoce uno de los dos directores de la serie, Alejandro Bazzano. Rivera interpreta a una mujer atípica del siglo XVI que viaja al Nuevo Mundo en busca de su marido y que llegará a ser gobernadora de la actual Santiago de Chile.

En unos días termina el verano y, con él, termina la parte de rodaje que tiene lugar en estas tierras granadinas. Con la llegada del otoño, el castillo de la Calahorra cerrará sus puertas a cámaras, luces y acción para entrar en el sosiego de una estación del año que lo inundará de otras luces y colores.