Vecinos de las casas afectadas contemplan el cerro. / sandra Martínez

El Ayuntamiento de Beas de Guadix refuerza y delimita la zona del derrumbe

El consistorio realizará tareas de limpieza de los bloques de arcilla sueltos para evitar que se caigan, mientras los vecinos de la zona expresan su temor

SANDRA MARTÍNEZ beas de Guadix

Los vecinos de la zona de las Cuevas de los Algarbes de Beas de Guadix viven atemorizados por el desprendimiento de parte del cerro que se produjo el pasado viernes. Esto ocasionó el cierre hasta nuevo aviso del centro interpretativo del municipio e inquietó de nuevo a los habitantes de zona por la posible caída de rocas o partes del montón de arcilla que se ubica sobre sus casas.

La alcaldesa de Beas de Guadix, Rosa Martínez, informó nuevamente de que no se ha producido ningún desprendimiento más y que tras el vallado de la zona y los trabajos de refuerzo en el terreno para prevenir posibles derrumbamientos, están a la espera de la contratación de la empresa que llevará a cabo una limpieza del lugar.

El diputado de Obras Públicas y Vivienda, José María Villegas, y el propio presidente, José Entrena, se pusieron en contacto el mismo viernes con la primer edil para conocer el estado de la zona de las Cuevas de los Algarbes, donde tuvo lugar el derrumbamiento. Por el momento, desde el ayuntamiento siguen alerta por las novedades que pueda haber en la situación.

Sin embargo, todavía no saben cuándo empezarán las labores de limpieza y los vecinos del barrio afectado volvieron a mostrar su preocupación ante este periódico por la posible caída sobre sus casas de rocas y arcilla procedente del cerro y han destacado que, a pesar del refuerzo de la zona, el «peligro sigue vigente» y que «no les aportan ninguna solución segura desde el ayuntamiento».

Viviendas inhabitables

Con tres hijos pequeños, Faustina indicó que este hecho lleva años produciéndose y que el miedo se extiende cuando llueve hasta tal punto que incluso se refugian en los coches o casas de sus familiares.

Los arreglos o refuerzos de las cuevas de la zona la han hecho los propios vecinos, que admiten que el lugar no es apto para vivir, pero que no tienen a dónde ir.

Por ello, demandan al ayuntamiento que tenga en cuenta las condiciones de inseguridad en las que viven y pongan fin a esta coyuntura que se mantiene desde hace doce años, cuando parte del cerro se vino abajo y muchas de sus casas quedaron sepultadas. «Fuimos nosotros mismos los que nos encargamos entonces de quitar la tierra y abrirnos paso hacia nuestras casas. Nunca hemos recibido ninguna ayuda ni ninguna solución por el estado del cerro», aseguró Águeda, otra de las afectadas.