Tras la huella de Da Vinci en la catedral de Guadix

Detalle de la escalinata. /TORCUATO FANDILA
Detalle de la escalinata. / TORCUATO FANDILA

Las escaleras de acceso a la torre de Guadix ofrecen una solución arquitectónica ideada por Leonardo | Las singladuras con peldaños de doble hélice permiten que quienes suben y bajan de la atalaya no se crucen en el camino

J.J. PÉREZGUADIX

El domingo se cumplieron 566 años del nacimiento de Leonardo da Vinci. Pintor, arquitecto, ingeniero... Este hombre del Renacimiento extiende su influencia incluso hasta la catedral de Guadix. Las escaleras de la torre campanario del templo accitano adoptan una de las ideas desarrolladas por su capacidad inventiva. Se trata de unas escaleras de doble hélice que permiten ascender y bajar de la torre por caminos distintos y sin cruzarse, eso sí, usando el mismo espacio.

Las escaleras de muchas de las torres contemporáneas a la de la catedral de Guadix suelen presentar el inconveniente de que la subida y la bajada coincide en el mismo tramo de escaleras. Un inconveniente, teniendo en cuenta que el espacio es bastante reducido en la mayoría de las escaleras de este tipo. Cualquier visita turística a cualquiera de estos edificios lo pone de manifiesto entre los turistas que bajan y que suben por estos espacios.

El campanero de la catedral de Guadix, antes de que se adoptara el sistema eléctrico para voltear las campanas, pudo así durante algunos siglos subir y bajar a su casa y pisar la casa sin cruzarse con un canónigo o magistral que hubiese entrado a la torre desde el interior de la catedral. Y es que la escalera (o escaleras) conecta directamente con la antigua casa del campanero y cada uno de sus itinerarios tiene también destinos diferentes, uno de ellos permite el acceso directo a la calle por la fachada de la puerta de San Torcuato y la otra va a parar al interior de la catedral de Guadix, a la actual capilla de la Virgen de Fátima.

La escalinata accitana tiene su espejo en la del castillo francés de Chambord, en el Loira

Esta curiosa solución no se advierte cuando se hace uso de cualquiera de los dos itinerarios, no obstante, los constructores de esta escalera dejaron una pequeña pista, las ventanas de uno de los caminos son horizontales y las del otro son verticales. Dando vueltas y vueltas sobre el eje de las enrevesadas escaleras era importante saber si finalmente se acababa en un lugar o en otro.

Aunque es una solución muy práctica, no es nada frecuente. Para encontrar esta misma solución arquitectónica hay que viajar hasta el Castillo de Chambord, en Francia, nada más y nada menos que a 1.500 kilómetros de distancia. Es el castillo más grande, y aseguran que el más bello, de los castillos del Loira. Fue construido por el rey Francisco I, el eterno rival del rey de España Carlos I, el emperador Carlos V.

El rey francés fue uno de los mecenas del Renacimiento y se encargó de su difusión en su reino. Aquí es donde aparece la conexión de la solución adoptada en la catedral de Guadix con el Leonardo da Vinci. El genio italiano pasó los últimos años de su vida en Francia, por invitación del propio rey. Francisco I confió a Da Vinci el estudio de diversos proyectos durante su estancia en el país Galo. Entre los dibujos del genio del Renacimiento se encuentran algunos que coinciden con los planos del castillo de su mecenas.

La solución viajó a Guadix no se sabe cómo, aunque una posible pista la ofrece el alcalde de Guadix, Dionisio Pérez Leyva. En 1936, tras la destrucción por un incendio del primitivo Balcón de los Corregidores, Pérez Leyva remitió un escrito al Ministro de Instrucción Pública para solicitar ayuda a la hora de la reconstrucción del famoso monumento, que el estudioso calificó como «el rostro de la ciudad».

En este escrito, el alcalde destaca la importancia y la calidad del «mirador de los Corregidores» y tras describir sus elementos, asegura que los escudos que adornaban la fachada eran «filigranas del cincel de los artistas italianos que bordaron el mármol de las escaleras del castillo palacio de La Calahorra».

No obstante, no se puede obviar que Diego de Siloé, formado en Italia, comenzó su colaboración en la construcción de la catedral accitana a partir del año 1549, pocos años después de la muerte de Leonardo da Vinci. En esta época se añadieron a la catedral accitana la cabecera, el perímetro exterior, el cuerpo inferior de la torre (donde se encuentran las escaleras de doble hélice) y de la capilla de San Torcuato, en la que Siloé también aplicó otra solución arquitectónica novedosa: el famoso arco de doble esviaje en su entrada desde la girola.

Una torre visitable

Sea como sea la forma en la que esta solución arquitectónica viajó hasta la catedral de Guadix, lo cierto es que es una de las singularidades del templo. La escalera del Castillo de Chambord es uno de sus principales reclamos turísticos y puede ser un ejemplo de cómo sacar partido a esta curiosidad. El pasado jueves 12 de abril la Comisión Provincial de Patrimonio aprobó el proyecto para hacer visitable esta torre y, por tanto, poder utilizar estas escaleras.

En el proyecto presentado ante la comisión pone de manifiesto el potencial turístico de la torre accitana, presentado como un mirador de 360 grados.

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