Rafael González Maldonado hablará de la problemática del Alzheimer en el Aula Abentofail

La cita será este viernes 24 de noviembre a las ocho de la tarde en el patio del Ayuntamiento

Jesús Javier Pérez
JESÚS JAVIER PÉREZGuadix

El médico y cirujano sexitano Rafael González Maldonado, especialista en neurología y medicina interna, será el invitado número 134 del Aula Abentofail de Poesía y Pensamiento, la cita mensual con la cultura que desde el año 1999 se viene celebrando bajo la dirección del escritor Antonio Enrique y con la organización de la concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Guadix que encabeza Beatriz Postigo Hidalgo. Autor de numerosos ensayos y obras de divulgación médica, presentará en Guadix su obra “El extraño caso del Dr. Alzheimer”.

En su conferencia González Maldonado abordará la problemática del Alzheimer, a través de su amplísima experiencia. Su libro trata el caso de Augusta Deter, una alemana de 50 años, que empezó a olvidar las circunstancias más evidentes, así como a sentir celos de su marido, por lo que fue llevada al Hospital Psiquiátrico de Frankfurt, donde el Dr. Alois Alzheimer se apercibió de tan extraña anomalía.

El Aula desarrollará el viernes 24 de noviembre en el patio del Ayuntamiento a partir de las ocho de la tarde. La sesión estará, como es habitual, abierta a todo el público que desee asistir y constituirá una ocasión única para escuchar y entablar diálogo con el autor invitado.

'El extraño caso del Dr. Alzheimer'

Augusta era alemana y acababa de cumplir cincuenta años cuando empezó a sentir celos de su marido. Fue el primer síntoma. Pronto vino la pérdida de memoria, cada vez mayor, hasta que un día salió de su casa y no supo volver. Su conducta era rara, se dedicaba a llevar objetos de un sitio para otro, y los escondía. Cuando empezó a dar gritos diciendo que querían matarla, hubo que ingresarla en el Hospital Psiquiátrico de Frankfurt.

Ella no sabía dónde estaba ni el día que era, y parecía ausente o perpleja la mayor parte del tiempo. Tenía dificultades para encontrar algunas palabras: quería decir “taza” y pedía “una cosa para poner café”. A veces leía, pero saltándose líneas y, cuando se le pedía escribir, sólo garabateaba su nombre una y otra vez. No reconocía a sus médicos: les saludaba como si fuesen amigos de visita o les rechazaba indignada porque querían abusar de ella.

El Dr. Alzheimer se dio cuenta de que estaba ante un extraño caso. Su enferma Augusta no estaba loca y, con 51 años, sus síntomas no eran “cosa de viejos”. Falleció cuatro años después y le hizo la autopsia: su cerebro estaba atrofiado, pero no había arteriosclerosis. Al microscopio observó unas lesiones raras que nunca había visto: una especie de ovillos en los axones, y una sustancia extraña entre las neuronas, muchas de las cuales habían muerto.

Hace noventa años, era un caso “raro”, y hoy todo el mundo conoce la enfermedad de Alzheimer. Una de cada tres familias tienen un pariente con demencia, y a su estudio se dedican muchos profesionales: neurólogos, psiquiatras, psicólogos, bioquímicos, genetistas, cuidadores de todo el mundo. En los periódicos, revistas o televisión ocupa mucho espacio y se comenta con frecuencia en conversaciones y tertulias.

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