Zapata inaugura la Guadix Clásica con un sorprende viaje musical

Zapata inauguró la XXV Guadix Clásica. TORCUATO FANDILA
Zapata inauguró la XXV Guadix Clásica. TORCUATO FANDILA
  • El público del Mira de Amescua acogió con entusiasmo la ecléctica propuesta de 'From Bach to Radiohead'

"Si la música es buena, es buena", bajo esta premisa de José Manuel Zapata se inauguró este viernes la XXV Guadix Clásica. El ciclo musical arrancó con el espectáculo 'From Bach to Radiohead'. La heterodoxa propuesta cuadraba perfectamente con lo que siempre ha pretendido ser este Ciclo Internacional de Música de la ciudad de Guadix, en el que siempre se ha querido acercar la música de calidad de todos los tiempos a todos los públicos.

Bach, Radiohead, Paco de Lucía, Shostakovich, Iron Maiden, entre otros, quedaron cosidos con fuerza por los hilos del pentagrama en el auditorio accitano gracias la interpretación de José Manuel Zapata, Michael Thomas, Juan Francisco Padilla y Rubén Rubio. Era un espectáculo ecléctico y heterodoxo que borraba los siglos y convertía en contemporáneos entre si a estilos y artistas tan divergentes y distantes en la línea cronológica de la Historia de la Música.

El público del Mira de Amescua acogió con entusiasmo la propuesta lanzada a la platea gracias a la alquimia sonora a través de los arreglos musicales, realizados ex profeso por Juan Francisco Padilla para este proyecto, explorando con intensidad las similitudes y sinergias entre autores tan dispares como reflejaba el programa de mano.

Este viernes, los tres siglos que separan a Bach de Iron Maiden pasaron en un suspiro en el arranque del espectáculo. En su introducción, Zapata advirtió al público que iban a asistir a un concierto que no era de "música clásica, ni de música moderna,... es de música buena". Los comentarios del tenor entre pieza y pieza ponían de manifiesto las diferencias de las mismas, pero al mismo tiempo subrayaba su nota en común: "El tema que van a escuchar a continuación no tiene nada que ver con la anterior, pero es igual de buena", comentó entre la Tarantella de Rossini y 'Motion Picture Soundtrack' de Radiohead.

A juicio de Zapata y, por poner un ejemplo, "si escuchamos música rock, veremos que tiene muchas similitudes con la música barroca, mucho más de lo que nos pensamos". No mentía Zapata y así se pudo comprobar en la interpretación los temas enlazados 'Spiegel im Spiegel' y 'No Surprises' en el que la guitarra de Padilla evocó al barroquísimo bajo continuo. Inolvidable para el público accitano fue la interpretación por parte de los tres instrumentistas de 'Zyryab', de Paco de Lucía, en el que viola gambista, Rubén Rubio, imprimió los sones más flamencos a su instrumento.

En definitiva, se trataba de un experimento musical realizado con "imaginación, originalidad y fantasía desde el respeto más profundo", rezaba en el programa de mano. Eso sí, hecho con libertad y en la búsqueda de la felicidad, tal y como reconocía el tenor granadino, quien apuesta más por la calidad que por la fecha de fabricación de la música: "¡Fuera las etiquetas y viva la energía y la calidad en la música!".

"Hoy en día se hace música extraordinaria, la que hace Björk, Radiohead,... que si se hubiese hecho en el siglo XVIII actualmente se seguiría escuchando, porque el tiempo es el tamiz de la calidad, lo que consigue llegar hasta hoy es lo que realmente tiene fundamento", explicó Zapata horas antes de comenzar el concierto.

El sincretismo del concierto era también una invitación para hacer remar al público de una orilla a otra del mismo río: la música. "La idea de este concierto es que al final cuando vengan los que les guste Bach y escuchen a Iron Maiden, o viceversa, que cada uno uno se lleve un pedacito de la música del otro", aclaró Zapata. Era un concierto para los no puristas, pero para los puristas también, pues está ideado "para un público abierto, nuevo, diferente, el de siempre,... el público en general".