Los vándalos expolian el edificio del antiguo Seminario Menor de Guadix

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El patio del edificio alberga desde el peso para los quintos hasta cables o el armazón de los Gigantes de la Cabalgata. / TORCUATO FANDILA

  • El estado de ruina del inmueble ha dejado al alcance de cualquiera documentos y restos de importancia histórica y cultural

El edificio del antiguo Seminario Menor de Guadix está siendo objeto de saqueo en los últimos tiempos. El inmueble, adquirido por el Ayuntamiento en el año 2000, guarda en su interior una variopinta colección de documentos, libros y vestigios procedentes de diversas colecciones públicas y privadas.

Por un lado, entre sus paredes se albergan documentos del Archivo Municipal, incluyendo expedientes y libros de diversas épocas y delegaciones. Por otro, se encuentran parte de los restos de Pedro Antonio de Alarcón, incluyendo parte del féretro, de zinc, y algunos fragmentos óseos que, según testigos presenciales del traslado de dichos restos desde Madrid, quedaron fuera de la caja principal.

Igualmente, hay numerosos contenedores de tamaño variable con restos arqueológicos aparecidos en Guadix durante los últimos años. Estos se encuentran en la planta baja del inmueble, junto con maquinaria de las escuelas-taller y objetos tan diversos como el armazón de los gigantes para la cabalgata, la báscula utilizada durante años en el pesaje de los quintos para el servicio militar, tallas realizadas por los alumnos de la Escuela Taller de Carpintería, y restos de vasijas de la Cueva Museo. En el primer piso, además, se encuentra lo que queda del legado de Carlos Ros, quien fuera director de la Escolanía de Guadix, formado por abundante material bibliográfico, y grabaciones de conciertos en soporte fonográfico y videográfico que, en algunos casos, se antojan únicas o difíciles de encontrar.

El expolio está siendo sistemático, a tenor de lo encontrado el pasado sábado por la Policía Local, que acudió al inmueble alertado por una denuncia ciudadana. No estamos, al parecer, ante ladrones, sino ante vándalos que cogen objetos en función de su gusto. Y desde luego, parece que, a tenor de la extracción de los cuatro jóvenes identificados el pasado sábado, no nos encontramos ante expoliadores de clase baja. La ausencia de luz eléctrica, y por tanto, de alarma, en el edificio, hace que sus actuaciones se realicen de forma repetida y con impunidad. De hecho, la puerta por la que se accede al recinto sigue siendo fácilmente accesible. Además, la posibilidad de alcanzar a través de ella el conjunto de la Alcazaba está provocando destrozos en las almenas.

Según el concejal de Patrimonio, Manuel Gómez Vidal, este expolio supone una llamada de atención además sobre los bienes que se conservan en su interior. Afirma que el consistorio tendrá que valorar si hay elementos de valor patrimonial que estén o hayan estado en peligro. En este sentido, la labor del archivo municipal será fundamental para poder inventariar lo que allí se encuentra. También se teme que algunos de los bienes que se encontraban en su interior hayan podido acabar en mercadillos de segunda mano o rastrillos.

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