Justo Navarro Presenta en el Aula Abentofail 'Gran Granada'

Será una ocasión para hablar de lo los conceptos de crimen y ciencia-ficción de su obra.
Será una ocasión para hablar de lo los conceptos de crimen y ciencia-ficción de su obra. / IDEAL
  • La cita es este viernes a las ocho de la tarde en el Palacio Visconti y será una ocasión única para hablar con el autor sobre los conceptos de crimen y ciencia-ficción en su obra

El Aula Abentofail de Poesía y Pensamiento cuenta para su sesión del mes de abril con Justo Navarro, que presentará este viernes en Guadix su libro “Gran Granada”. Será una ocasión única para hablar con el autor de los conceptos de crimen y ciencia-ficción presentes en esta obra. La cita es como siempre el último viernes del mes; es decir, el próximo 29 de abril a partir de las ocho de la tarde en el Palacio Visconti.

El Aula Abentofail de Poesía y Pensamiento es una cita con la cultura abierta a todo el público que desee asistir. El invitado estará acompañado en la mesa por el director de esta iniciativa que se coordina desde la concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Guadix, el escritor Antonio Enrique. Al final de su intervención habrá ocasión de establecer un coloquio entre público y autor.

Más información sobre Justo Navarro

De Granada, nacido en 1953, se licenció en Filología Románica en 1975. Escritor y traductor. Ha publicado las novelas El doble del doble (Seix Barral, 1988), Hermana muerte (Alfaguara, 1990), Accidentes íntimos (Anagrama, 1990), La casa del padre (Anagrama, 1994), El alma del controlador aéreo (Anagrama, 2000), F. (Anagrama, 2003), Finalmusik (Anagrama, 2007), El espía (Anagrama, 2011) y Gran Granada (Anagrama, 2015), además de la novela juvenil Oppi (1999), así como los libros de poesía Los nadadores (Córdoba, 1985), Un aviador prevé su muerte (Granada, 1986) y Mi vida social (Madrid, 2010). Es autor, asimismo, del libro El país perdido: La Alpujarra en la guerra morisca (Fundación Lara, 2013). En 2000, la compañía La Fura dels Baus inauguró la temporada del Liceo de Barcelona con la ópera Don Quijote, basada en libreto suyo.

Paul Auster, Borges, T.S. Eliot, Scott Fitzgerald, Michael Ondaatje, Ben Rice, Virginia Woolf, Susanna Tamaro, Benjamin Franklin, Pere Gimferrer y Joan Perucho figuran entre los autores por él traducidos.

Distinguido por el premio de la Crítica de poesía en castellano en 1987, recibió asimismo los premios Navarra en 1989 y Herralde en 1991, ambos de narrativa, siendo hasta la fecha el único escritor andaluz premiado por la Crítica andaluza en dos ocasiones, 1994 y 2016.

Considerado un autor de “imprescindible lectura” (Rodríguez Fischer) en las décadas últimas, la crítica ha destacado en él su “sobriedad e intensidad” (Fernández de la Sota), así como su “mundo inequívoco de obsesiones y ficciones, singulariza-do y brillante, que trae a la narrativa española un necesario acento de dureza, de rigor estético pero también ético” (García-Posada). Reside en Nerja.

Un texto de Gran Granada

El sábado 23 de febrero, a las diez y media de la mañana, alta y flaca como si fuera la hija de su marido, Elena Polo iba por el paseo del Salón hacia el paseo de la Bomba. Tenía la figura de un muchacho largo. Vestía guantes de piel y zapatos de tacón negros, medias de cristal y un abrigo negro con adornos rojos, como la sotana del arzobispo. “No te fíes de las mujeres que visten de negro y rojo”, decía la madre de Saura. Alguna vez la boca grande parecía querer temblar de frío. ¿Adónde iba la mujer del comisario? Todos los sábados por la mañana visitaba en el paseo de la Bomba el palacete de la Sección Femenina de Falange, organismo para el que trabajaba en el Instituto Nacional de Previsión.

No avanzaba por el centro del paseo, sino pegada al borde que, al otro lado de la calzada, daba a los jardines y al río. Se acercó al quiosco de la música, pasó la mano enguantada por las sillas plegables de hierro que esperaban en tierra, encadenadas, que las abrieran para los músicos de la banda, y fue acariciando la pared de la base del templete, una estructura cilíndrica de unos ciento cincuenta centímetros de altura. Nadie vio que dejara en un hueco un papel arrugado, con una suma de tres sumandos. Así llevaban citándose nueve meses el oculista y la funcionaria de la Sección Femenina destinada en el INP. Durante nueve meses el mundo había sido claro y simple como una suma.

De Gran Granada, pág. 75