La construcción de las plantas, una inyección para los municipios

  • La inauguración de Andasol III, con una inversión de 350 millones de euros, marca la línea de división entre dos momentos de la economía del Marquesado y el resto de la comarca de Guadix. ¿Cuántos de esos 350 millones se han quedado en la comarca de Guadix? Empleos, contratación de servicios o el ocio se han llevado una parte de ese suculento pastel que ahora se hace más pequeño.

Víctor González fue empresario durante varios años regentando una lavandería en el centro de Guadix. «Los autónomos tenemos pocas oportunidades y ayudas», dice. Después de traspasar el negocio, Víctor volvió a los estudios y terminó un módulo de Electricidad. Esos estudios le han dado la oportunidad para trabajar en la recién inaugurada planta termosolar Andasol III. Ha comenzado su trabajo esta misma semana.

El de Víctor es un caso de los que han aprovechado el tirón económico que han supuesto "las placas" en el Marquesado del Zenete. Durante los meses de su construcción las plantas termosolares han supuesto una importante inyección económica para la zona. «Cada uno lo verá como quiera, pero por mí podían hacer otra más», comenta Cándido Blázquez en la gasolinera de la salida a La Calahorra.

Con la vista de las tres plantas termosolares al fondo, cada día han sido muchos los camiones y vehículos de empresas y trabajadores implicados en su construcción los que han repostado en esta gasolinera.

No resulta extraño que Cándido desee nuevas plantas en un momento en el que se llenan los depósitos con cuentagotas: «Ahora la operación más común es la de los diez euros».

Por tanto, durante meses y hasta la finalización de las obras, las placas han sido un buen cojín en el que amortiguar la crisis, según reconoce el encargado de la gasolinera. Ahora comienza otra etapa y ya se deja notar en la frecuencia en la que manguera se descuelga del surtidor.

Las placas brillan frente al castillo de La Calohorra, pero para los vecinos que viven a la sombra de él, parece que el reflejo que ha llegado hasta la localidad no ha sido suficiente y no es oro todo lo que reluce. Un grupo de vecinos reunidos en la plaza del pueblo, cree que la construcción de las placas no ha dejado tanto como se esperaba. Quizá las esperanzas fuesen mayores y se ven algo frustradas. «Sólo han contratado a gente de fuera», comenta uno de los paisanos, y añade: «El que ha venido a trabajar aquí se ha ido de su casa al trabajo y aquí han dejado poco».

No todo el mundo comparte la opinión de estos paisanos. El director del gimnasio Guadix Factory Fitness, Carlos Torres, pudo comprobar hace unos años como la nómina de abonados a sus instalaciones subía hasta el medio centenar solo con trabajadores de las plantas. Las mancuernas también han notado el fin de las obras «y ahora son contados los que quedan», comenta.

No obstante, los vínculos con el negocio han quedado establecidos. Carlos también ha podido comprobar que «algunos que estuvieron hace años, de vez en cuando vuelven para un mes o dos y se marchan de nuevo».

Al borde de la carretera que conecta La Calahorra con Alquife, en el bar Fermín, se matiza la opinión. «La gente que ha trabajado en las placas ha venido al bar después de la jornada y se ha notado, se ha notado en los bares, en casas alquiladas, había vidilla», comenta Antonio Rueda mientras se encoge de hombros ante la nueva etapa tras la finalización de las obras. Ha sido un buen momento para el negocio, pero «tal vez se esperaba algo más», puntualiza.

Tirón

Una de las ingenieras de Andasol III, Anne Schlierbach, comparte la visión de Antonio. Los bares, hoteles y personas con casa para alquilar han notado el tirón que ha supuesto la construcción de las plantas termosolares. Anne vive en Guadix desde abril de 2008 pagando religiosamente un alquiler de 300 euros mensuales.

El alquiler de viviendas ha sido uno de los negocios que más se han beneficiado según Anne y que han sabido aprovechar las leyes del marcado, especialmente ese de ajustar los precios según la demanda. «Yo tuve suerte», dice Anne, «pero en el mercado había un precio diferente para las personas que trabajaban en las "placas"». dice.

Para Anne el momento en el que se notará el impacto económico de las plantas termosolares en la comarca de Guadix será el del fin de la construcción, porque «habrá menos movimiento». Muchos de los que han sido proveedores de las plantas también lo sentirán. Uno de los grandes beneficiados con el empujón que ha supuesto la construcción de las centrales han sido los términos municipales en los que se ubican las centrales. El alcalde de La Calahorra, Alejandro Ramírez (PP), considera que el empleo generado por las plantas entre sus vecinos es «la gran asignatura pendiente».