La jarra accitana del Día Mundial del Turismo se va a Lorca

El grupo en el que se encontraba el visitante número 100. / IDEAL GUADIX

Los ganadores de este obsequio han sido los componentes de un grupo de once personas la Asociación Amigos del Museo Arqueológico Municipal de Lorca

Jesús Javier Pérez
JESÚS JAVIER PÉREZGuadix

Este miércoles 27 de septiembre se celebraba el Día Mundial del Turismo con una jornada de puertas abiertas en el Centro de Interpretación Cuevas de Guadix y en el Teatro Romano Acci con acceso gratuito para los accitanos, precios especiales para turistas y otras sorpresas. Una de ellas era el obsequio de una jarra accitana o jarra de novia – regalo que tradicionalmente se hacía en las bodas y que es símbolo de prosperidad, fertilidad y abundancia – obra del maestro artesano J. Balboa.

Los ganadores de este obsequio han sido los componentes de un grupo de once personas la Asociación Amigos del Museo Arqueológico Municipal de Lorca (con uno de sus miembros, Marcos Galindo Soler, se ha llegado al visitante número 100 desde que se empezó la cuenta el mismo Día Mundial del Turismo). “Les deseamos reciban de ella prosperidad y que divulguen nuestra cultura y patrimonio en la región de Murcia. Se llevan la mejor embajadora que podamos tener”, aseguran el concejal de Turismo, Iván López Ariza, y la responsable del Centro de Interpretación, Mª Paz Expósito.

Este año, el Día Mundial del Turismo se ha centrado en el turismo sostenible como instrumento de desarrollo, un tipo de turismo que está muy presente en nuestra ciudad y que tiene un gran exponente en sus cuevas. Uno de los aspectos más destacados de las cuevas es su alto grado de sostenibilidad, debido fundamentalmente al mantenimiento de una temperatura de confort constante a lo largo de todo el año y, también, a la utilización de materiales ecológicos o de nulo impacto ambiental en su construcción.

De hecho, un rasgo característico de estas viviendas es la estabilidad térmica: las cuevas tienen una agradable temperatura interior (entre 18 y 20ºC), aislándonos del calor o del frío exterior y manteniéndose la casa a la misma temperatura que la tierra, con frescor en verano y protección contra el frío en invierno. Esto supone un importante ahorro energético: aproximadamente un 50% de ahorro energético respecto a una casa construida.

Este tipo de construcción contribuye además a la protección del paisaje porque el paisaje exterior se mantiene intacto. Y, al mismo tiempo, un aprovechamiento del paisaje, ya que las cuevas se integran totalmente en él aprovechando las formaciones existentes.

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