La sin par historia de un cojo de la pierna izquierda

Torcuato muestra su variedad de zapatos, que le permite elegir calzado diario a su gusto./T. FANDILA
Torcuato muestra su variedad de zapatos, que le permite elegir calzado diario a su gusto. / T. FANDILA

Hace 20 años que Torcuato Gómez, un cojo del pie izquierdo que buscaba un cojo del pie derecho para intercambiar calzado, contó su historia en IDEAL

J. J. PÉREZGUADIX

Torcuato Gómez perdió su pierna izquierda en un accidente de tráfico en el año 1986, cuando tenía 20 años. A partir del accidente tuvo que rehacer poco a poco su vida, perdió su trabajo en un establecimiento hostelero, tuvo que superar un duro golpe psicológico y acostumbrarse a su nueva vida. Era joven y cuando echa la vista atrás asegura que tuvo una buena capacidad de adaptación.

Poco tiempo después del accidente Torcuato tuvo que reconvertir su profesión, siempre había trabajado en la hostelería, a la de vendedor de cupones de la ONCE. Su vida comenzó a marchar con normalidad, se trasladó a vivir a la ciudad de Guadix desde Paulenca, un anejo cercano a la ciudad, formó una familia y todo comenzó a entrar en una senda de normalidad.

Sin embargo, a los doce años de su accidente se dio cuenta de que algo ocurría en el armario en el que guardaba los zapatos: tenía más de cincuenta zapatos del pie derecho sin estrenar. Se trataba de una cuestión seria, porque el gasto en calzado era una de sus cuentas más elevadas. Hay que tener en cuenta que Torcuato, al apoyar todo su peso en un solo pie gasta los zapatos más rápido que una persona con sus dos piernas. Además, esa presión que ejerce con su única pierna no permite que se pueda conformar con cualquier zapato y es obligado que éste sea de calidad.

Torcuato comentó el problema con unos amigos y entre bromas y veras surgió la idea de publicar un anuncio en un boletín local con el siguiente texto: «Cojo del pie izquierdo busca cojo del pie derecho para intercambiar zapatos». El anuncio no resultó ser muy afortunado y, en cualquier caso lo único que provocó más de uno se lo tomase a chiste.

Encontrar a un cojo simétrico resultaba bastante difícil; debían coincidir en gustos y números, además, según comenta Torcuato, es mucho más frecuente el caso de personas amputadas de la pierna izquierda que de la derecha», seguramente nos la protegemos mejor en caso de accidente, ya que casi todo el mundo es diestro». Sea por la causa que sea, Torcuato no encontró ningún caso simétrico, pero su historia no terminó ahí.

Un buen día un comercial de calzados de una casa alicantina de calzados, conocedor de su problema, le regaló algunos pares de zapatos de los que se utilizan en los muestrarios, pero que no se destinaban a la venta. De esta manera Torcuato ha tenido desde entonces acceso a un extenso catálogo de zapatos de todas las clases y para toda las épocas del año. Después llegaron otras casas comerciales y tiendas locales que comenzaron a ofrecerle su calzado.

Al poco tiempo su historia fue publicada en el diario IDEAL (ahora hace 20 años) y nuevamente se produjo un giro. Su caso despertó el interés de numerosos medios nacionales e incluso se interesó por su caso la Televisión Española. Según Torcuato, fue una de las mejores experiencias de su vida, acudió a los estudios de la televisión en Madrid, «fui tratado como un rey» y ahí pudo contar su historia, que al mismo tiempo se convirtió en una reivindicación sobre su caso. Pasados los años, Torcuato sólo llegó a contactar tan solo con un cojo de la pierna derecha, aunque nunca se llegó a producir ningún intercambio de calzado.

También ofreció sus zapatos derechos sobrantes para quien le pudiese interesar, aunque tampoco tuvo respuesta. Sin embargo, su caso sirvió para llamar la atención y que al menos otras dos personas de la comarca que comparten el mismo problema lo hayan resuelto con las aportaciones de casas comerciales y tiendas de la comarca de Guadix. Hoy Torcuato puede elegir su calzado diario según su gusto o la necesidad.

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