'Cazan' con 105 kilos de hachís en Guadix al preso común con más años en la cárcel

Pinteño en una fotografía de 2013./Álex Domínguez
Pinteño en una fotografía de 2013. / Álex Domínguez

Ha estado encerrado 33 años pese a no cometer delitos de sangre; entre atracos, robos y tráfico de drogas, capitaneó el motín de la cárcel alicantina de Fontcalent en 1990

José Ramón Villalba
JOSÉ RAMÓN VILLALBAGranada

La cárcel es el lugar donde la vida se para y los días sobrepasan la frontera de las 24 horas. Miguel Pinteño ha pasado 33 años, desde los 19 hasta los 52, encerrado en distintas prisiones de España; la última fue la de Albolote, de donde salió en marzo de 2010. La Guardia Civil lo sorprendió días atrás en la A-92, a la altura de Guadix, en un monovolumen en el que transportaba 105 kilos de hachís. Pinteño, a sus 60 años, volvió a ser detenido y a dormir en unos calabozos.

Los agentes del instituto armado sospecharon del vehículo y decidieron darle el alto. Poco después, era esposado y conducido al cuartel de Guadix. Una vez más con grilletes. Otra noche más entre rejas.

Pinteño nació en Elda (Alicante). Nunca imaginó lo que el futuro le iba a deparar en su vuelta por las prisiones españolas, donde ha pasado media vida. Tiene seis hijos, siete nietas y tres hermanas, aunque a decir verdad él mismo ha dicho en alguna ocasión que el concepto de familia no lo sabe definir demasiado bien; durante su largo periplo en prisión la mayor parte de sus allegados le dieron la espalda.

Entre los 19 y 52 años estuvo en prisión y en ese tiempo sólo pasó 7 meses en la calle fugado

En el año 2009 arrancó una campaña muy similar a la iniciada por el ya difunto López Neiro para que lo dejaran en libertad después de 32 años encerrado entre rejas. La campaña dio sus frutos y Pinteño salió del penal de Albolote en marzo de 2010. Desde aquel día ha tenido sus más y sus menos con la justicia, porque en 2015 fue acusado de violencia de género contra su pareja y un poco antes fue sorprendido metiendo droga en una prisión a un hijo suyo que estaba condenado por un delito contra la seguridad vial.

Manuel Pinteño en una imagen de 2006.
Manuel Pinteño en una imagen de 2006. / Roberto Millán

Atracos y fugas

Pinteño labró la mayor parte de su currículo a golpe de atraco en la década de los ochenta y últimos años de los setenta. La heroína lo arrastró por bancos y farmacias donde solía entrar sin llamar a la puerta, y de tarjeta de presentación siempre portaba una pistola o una 'recortá' (escopeta de cañones recortados) que nunca utilizó para matar, sólo para medrar y lograr sus botines. Nunca le metieron una condena superior a los seis años por estos atracos y por robos con fuerza o delitos contra la salud pública. Aunque la suma de todas ellas le llevó a licenciarse en la cárcel con nota.

Desde los 19 hasta los 52 años sólo estuvo en la calle siete meses y fue gracias a las fugas protagonizadas; la última en el año 1986, cuando estuvo en paradero desconocido cuatro meses y diez días. Una de sus acciones más sonadas en prisión fue el motín de noviembre de 1990 en la cárcel alicantina de Fontcalent, presidio de máxima seguridad por aquel entonces donde gran parte de la población reclusa era de la más peligrosa del país. Pinteño y cuatro más tuvieron en jaque al que fuera director de Instituciones Penitenciarias en aquel momento, Antoni Asunción, posteriormente ministro del Interior. El motín duró 48 horas y los protagonistas tomaron como rehenes, en compañía de otros cuarenta presos, a diez funcionarios que después liberaron. El motivo de la revuelta fue que los presos consideraron que los trataban «como perros», según la crónica de IDEAL del 16 de noviembre de 1990. Entre sus exigencias, solicitaron un helicóptero y un camión blindado para huir de prisión. El Gobierno socialista de Felipe González optó por contestar con la intervención de la Guardia Civil que puso punto y final a ese motín. Pinteño fue condenado por esta revuelta a 80 años de prisión que empezaban a contar a partir de 2026, una vez finalizado el cumplimiento de sus otras condenas. Ahora, a sus 60 años, se volverá a sentar en el banquillo.

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