Diezma vive una noche en la ópera

El salón de actos se convirtió en una extensión de la platea.
El salón de actos se convirtió en una extensión de la platea. / Jesús Javier Pérez
  • La localidad fue el pasado sábado junto a Guadix y el Palacio de Carlos V sede de la retransmisión de la ópera 'Otello' desde el Teatro Real

La noche del pasado sábado 24 de septiembre no nos contemplaba la estatua ecuestre de Felipe IV en la Plaza de Oriente, tampoco nos recibía el hall con la columnata ovalada de columnas rojas, ni nos esperaba allí un lujosa cena durante el entreacto preparada por el chef Ramón Freixa. Sin embargo, esa noche acudimos al comienzo de la temporada operística en el Teatro Real, aunque estuviesemos en Diezma y el recinto fuese el moderno y funcional salón de actos del Ayuntamiento de la localidad. Anoche asistimos desde un palco digital a la representación de 'Otello', del universal Giuseppe Verdi.

Diezma, el teatro Mira de Amescua de Guadix y el Palacio de Carlos V en la capital eran la noche del sábado los tres lugares de la provincia de Granada que se sumaban a este acontecimiento. Junto a ellos más de ochenta auditorios o centros culturales de toda España y de varios países latinoamericanos se podía seguir la retransmisión en directo y en gran pantalla desde el coliseo de la ópera madrileño.

El Teatro Real está inmerso en la celebración de su Bicentenario y la noche del sábado sacaba la ópera a la calle para hacer más real, valga la redundancia, su lema: "Más de hoy, Más de todos, más Teatro Real". Por eso el programa de mano era común para todos con Gregory Kunde en el papel del celoso Otello, George Petean en el del intrigante Iago y Ermonela Jaho en el de la desdichada Desdémona.

Extensión de la platea

No nos engañemos, Diezma no es un lugar especialmente interesado en la ópera. Sin embargo, la convocatoria de su Ayuntamiento fue seguida por un buen grupo de vecinos dispuestos a contemplar uno de los crímenes por celos más famosos de la humanidad de la mano de William Shakespeare y Giuseppe Verdi. Muy oportuno resultó el anuncio contra la violencia de género que precedió a la retransmisión.

Detrás de todo este esfuerzo para convertir a Diezma en una extensión de la platea del Teatro Real se encontraba la concejala Encarnita Baena, concejala de Urbanismo, Deportes, Festejos... y desde esa noche también de Ópera. La razón no era otra que la de ampliar la oferta cultural del municipio y “abrir campo”. La circular del Teatro Real ofreciendo la retransmisión fue escuchada por este municipio que dispone de unas modernas instalaciones y era una buena ocasión para darle uso. “Todo han sido facilidades, nos han tratado muy bien” comentó Luis Castelo, responsable de los mandos en la cabina donde se recibía la señal. “Lo que nos pedía el Teatro Real no era tanto, sólo una parabólica, y ya lo tenemos todo preparado para otras ocasiones”.

Por parte de los concejales y responsables de la retransmisión todo se hacía con muchas ganas, ganas de querer incorporarse a un acontecimiento cultural de alcance internacional y que aunaba el bicentenario del Teatro Real y la conmemoración del cuarto centenario de William Shakespeare. El acontecimiento iba a dar la vuelta al mundo y la noche del sábado ahí estaba Diezma.

En el patio de butacas el teniente de alcalde José Luis Hervás se mostraba algo intranquilo por la respuesta del pueblo, aunque poco a poco se fue respirando con más tranquilidad al ver que las butacas del salón se iban llenando de público diverso. Uno de los últimos en llegar al patio de butacas era el alcalde, José Jesús García (PP), quien se mostraba satisfecho de poder ofrecer a sus vecinos participar en una “cosa bonita y grande” que formaba parte de un evento global.

En salón de actos se convirtió en un foro internacional gracias a la presencia de Peter Gordon, un vecino de origen inglés que pasa algunos meses en este pueblo recostado en Sierra Cabrera y con vistas a la imponente Sierra Nevada. Su deseo era el de participar y aprovechar un acontecimiento cultural en el pueblo, aunque confesaba que no se sentía especialmente seguidor de la ópera. Eso sí, Peter echaba en falta algo de flamenco en la programación cultural.

Era la primera vez que Diezma vivía un acontecimiento de estas características y la concejalas Encarnita Baena y María del Mar López, leyeron un texto de agradecimiento a los vecinos asistentes y en el que también explicaban el significado de la velada operística en Diezma.

Al final de las tres horas de ópera tampoco esperaba a los espectadores la Taberna del Alabardero ni los veladores de mármol del Café de Oriente en los que comentar los detalles de la puesta en escena o si la tesitura del tenor o de barítono se ajustaba al papel que interpretaba. A cambio, seguro que una cerveza fresquita con una buena tapa esperaba sus comentarios en los más cercanos Mesón 'V Pino' o Restaurante 'Hita'.