Manuel Atienza vuelve doscientos años después

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La escena del cañón artesanal de encina es el momento más importante de la representación. / Torcuato Fandila

  • Manuel Atienza volvió a gritar desde el balcón del Ayuntamiento de la Villa de la Peza: "¡Mueran los traidores!". Así termina la arenga del Alcalde Carbonero para encender los ánimos de sus paisanos ante las tropas invasoras. La Peza volvió a hacer este sábado un viaje en el tiempo y nuevamente se paró en los acontecimientos narrados por Pedro Antonio de Alarcón como una de sus 'Historietas Nacionales'.

Manuel Atienza volvió a gritar desde el balcón del Ayuntamiento de la Villa de la Peza: "¡Mueran los traidores!". Así termina la arenga del Alcalde Carbonero para encender los ánimos de sus paisanos ante las tropas invasoras. La Peza volvió a hacer este sábado un viaje en el tiempo y nuevamente se paró en los acontecimientos narrados por Pedro Antonio de Alarcón como una de sus 'Historietas Nacionales'.

La actual Villa de La Peza se emplea a fondo, como sus antecesores, en esta lucha contra el invasor. "Siempre estamos dispuestos a la lucha si nuestro alcalde carbonero nos lo pide", comentaba uno de los muchos lapeceños que se congregaba en la plaza de la localidad. "Con los de La Peza nadie ha podido", decía con orgullo una mujer perfectamente ataviada como personaje de época.

Durante toda la jornada del sábado se pudieron ver los preparativos de la batalla y las distintas escenas costumbristas con la que se rendía también homenaje a los oficios de sus habitantes hace dos siglos. El oficio de carbonero, el de Manuel Atienza y el de muchos de sus contemporáneos, fue uno de los representados. En este caso con un boliche en la Plaza de España, pero también las tareas del esparto, la cestería,... entre otras.

A la arenga de Manuel Atienza, interpretado un año más por Alfredo Fernández, le siguió la bendición del voluntarioso ejército del alcalde carbonero. Atienza, el alguacil Jacinto -interpretado por José Toral- y toda una turba de incondicionales siguiendo el paso marcial que marcaba el tambor se acercaron a la escena más conocida del episodio, el del disparo del cañón artesanal de encina frente a las tropas francesas y que, según Pedro Antonio de Alarcón, se emparentó con el mismísimo "fin del mundo", cobrándose víctimas tanto entre los invasores como entre los defensores de la villa.

Este años se hizo un esfuerzo especial por mejorar, aún más, las condiciones técnicas de los elementos multimedia. La ambientación musical corrió a cargo de Rafael Liñán, director, autor e intérprete de música contemporánea. La jornada también estuvo acompañada en esta edición por animaciones teatrales a cargo de la Asociación Cultural 'La Nave', pregones de ciego y títeres.

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