La Misericordia abre el cielo accitano

  • La hermandad Cristo de la Misericordia, para subrayar la celebración de Año Santo de la Misericordia, decidió procesionar la imagen barroca del Crucificado sin su paso y portado directamente por los costaleros.

La esperada imagen de la silueta del Cristo recortada entre los muros de la Alcazaba Árabe al paso del Crucificado por la Cañada de los Perales o entre las luces de las bengalas en la Cuesta del Cristo de la Luz cambió radicalmente, con una estampa inédita. El capataz del Cristo, Antonio Vera, destacaba como la sencillez de esta imagen y la forma en la que se presenta a Guadix arrastra tanta devoción. Según Antonio Vera, este año esa imagen se veía reforzada por la ausencia del paso. La hermandad, como el resto de corporaciones de la provincia, vivió con intranquilidad las horas previas a su salida. Las nubes pintaron de gris el cielo accitano durante la tarde y dejaron caer algunas gotas de lluvia que hizo crecer la preocupación. No obstante, la corporación no desatendió sus obligaciones y realizó todos los preparativos ajenos a las previsiones meteorológicas, mil veces consultadas a lo largo del día. Según el hermano mayor, José Miguel Requena, los hermanos trabajaron en la preparación de las antorchas de la Alcazaba con total normalidad. Finalmente, por mucho que insistieran las páginas del tiempo en la posibilidad de lluvias, el cielo se abrió para la cofradía accitana y pudo iniciar su caminar desde la Ermita Nueva. Al cierre de esta edición, la comitiva discurría con normalidad por las calles accitanas, que quedaron iluminadas tan solo por la cera de los enlutados hermanos que portan en farolillos de mano. A la imagen del Cristo de la Misericordia le acompaña cada año un respetuoso silencio y el rezo del Vía Crucis. Es habitual ver tras él a un numeroso grupo de devotos, hermanos o no, que siguen las estaciones. El Lunes Santo es una cita con la esencia de la Semana Santa accitana. Siempre fiel a su estilo, la corporación discurre desde la Ermita Nueva hasta el convento de la Concepción, en el corazón de Guadix. Esta hermandad tiene la peculiaridad de realizar estación de penitencia en dos ocasiones durante la Semana Santa. La primera es la noche del Lunes Santo con la imagen del Cristo de la Misericordia y la segunda en la mañana del Viernes Santo con la imagen de la Virgen de los Dolores. Las dos imágenes de la corporación tienen un gran valor patrimonial. El Cristo es una obra anónima del Barroco y el rostro de la Virgen de los Dolores procede de la primitiva imagen de la Virgen de las Angustias, la patrona de Guadix. Los orígenes de la hermandad se remontan al siglo XVII y su refundación data del año 1950. Es una de las cofradías con más profunda tradición accitana y sus dos citas en el calendario cofrade se convierten en un momento de reencuentro de familias enteras.